viernes, 15 de mayo de 2009

Mi tierra




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Te vas a enamorar de mi Salta
si de ella te hablo, de ella,
de mi tierra estoy hablando
Salta "La Linda" le dicen
y todo aquel que la visita
de ella se enamora y vuelve
vuelve una y otra vez
y son cada vez más y más
los que llegan y quieren volver
La bella catedral, el histórico Cabildo,
la imponente iglesia San Francisco,
el antiguo centro historico,
sus calles adoquinadas
y sus majestuosas serranías
conforman el maquillaje
de esta bella y atractiva dama,
de esta Salta "La Linda"
En sus calles, seguramente
hallarás a tu enamorado
y te hablará de las hazañas
de nuestro héroe gaucho,
defensor de las fronteras
en la guerra por la independecia.
Con devoción también te hablará
de nuestros patrones tutelares:
el Señor y la Virgen del Milagro.
Cuna de poetas y cantores,
de ellos también te hablará
y te enseñará que es una zamba,
una chacarera, una malambo
y te enseñará como se los baila,
cómo se los canta y disfruta.
Seguramente se pondrá romántico
y te recitará los versos más bellos
de Castilla, de los Dávalos,
de Falú y de Ariel Petroccelli.
Conocerás muchas más cosas:
la monias del Llullallaico,
la cocina regional, sus viños
y te maravillarás en las alturas
con el Tren a Nubes.
Ven a conocerme, aquí te espero
Soy Salta "La Linda".


Ruben Arenas (roarenas)

domingo, 10 de mayo de 2009

LUNA MISTONGA



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La luna se asomaba entre las nubes derramando sus rayos color plata y en la esquina del cafisho dejaba una luz tenue de esperanza.

Se perdía, entre las vanas sonrisas de los transeúntes, enamorando, a su paso, a los sensibles corazones que aún le hablaban.

Orgullosa de su andar por Corrientes, a veces se enganchaba en una quebrada al oír un tango arrabalero que el Polaco tarareaba.

La luna, esa amiga, consejera silenciosa de yiros, de percantas, del bacán, del poeta y del bohemio, siempre vigente en su esencia seductora, los mira, protectora, despertando profundos sentimientos.

Por el amor que fue, por el que vino, por la pasión hecha cadencia, ella es la mistonga orillera que vibra arraigando corazones.

Por ser luna, misterio, canto y poesía, prevalece en el alma del eterno amante.


©Elisabet Cincotta

jueves, 7 de mayo de 2009

LLUEVE IV




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llueve
qué mejor andar para restituir sombras
en el cuerpo gris de la añoranza
bajo la garúa tan precisa
que elucubra cien palabras
y un abismo sin vértigo -barranca / foso-

y en ese vaivén de la caída
los primeros pasos se atoran en la mente
el ígneo adolecer entre su espalda
y las piernas que se aferran -pasión desmedida-

llueve
qué mejor que sortear peñascos
cerrar la mirada -no forzar el pensamiento-
y aún así ladear su acera tras el viento
sembrar de goznes la noche
-humedecerla de recuerdos-

Elisabet Cincotta
"De laureles y olivos" Ed. Mis Escritos/2008

jueves, 30 de abril de 2009

NACIENTE
























reverdecer bajo el sol

espirales que vibran

peldaños del nuevo ciclo



y más allá Cupido navega

perfumes que inundan

el ambiente

sonrisas/ cantos

primavera naciente



y nosotros recogiendo alelíes

en fragancias enamoradas.


©Elisabet Cincotta

viernes, 17 de abril de 2009

EL ABUELO


GRABADO DE BEATRIZ CINCOTTA
1º MENCIÓN DEL JURADO
X SALÓN ANUAL 2005 ASOCIACIÓN ARTISTAS PLÁSTICOS DE QUILMES
BUENOS AIRES ARGENTINA

EL ABUELO

El abuelo, taciturno con su rostro prusiano, enjuto, vencido de una guerra. Zapatero humilde sin palabras, sentado en el banquito de madera y paja en su taller.

Misterioso abuelo que nos miraba desde la lejanía de sus martirios de prisionero, cabeza agachada, figura vencida por la derrota de un cuerpo sufriente, resignado a sobrevivir. Fumador constante, coleccionista de marquillas y billetes.
Cómo me gustaba entrar allí y observarlo, él apenas levantaba su cabeza para recibir el beso, y seguía martillando suelas.
Recorría los estantes con zapatos arreglados y por componer, los tacos y ese olor a tintura que llenaba mis pulmones. Desde la puerta seguía observando más allá de la ventana abierta sin cortinas un cielo quilmeño sencillo como el abuelo.
Cuando murió heredé con orgullo la caja con las marquillas de cigarrillos que acrecentó mi propia colección, quizás en un intento de acercarme a él lo había hecho, vaya a saber qué había en mi mente de niña.
No tengo recuerdos de su voz y su palabra, sólo de esa mirada perdida en el tiempo y su constante golpetear de hombre trabajador y dolido. Tampoco recuerdo haberlo visto fuera de la casa, la guerra le quitó su paz y creo que sólo en su mundo la hallaba.

Y un día murió como había vivido: silenciosamente. A partir de ese día su taller perdió interés para mí...ya no estaba el abuelo.

Elisabet Cincotta
derechos de autor registrados


"Las únicas muertes que el hombre conoce son aquellas a que se sobrevive." Macedonio Fernández

jueves, 16 de abril de 2009

Hoy

Hoy anduvo la vida por mi calle.
Hoy entró en la casa,
se metió en mi cuerpo.
Revolvió recuerdos.
Se acordó de Luisa,
que murió de amor,
se metió en tardes de mate y sol.
Hurgó en la memoria
de bailes quinceañeros,
en la cerveza tomada a escondidas,
en el porro probado
en el cordón de la vereda,
en mis años sesenta, mezcla de Beatles,
cumbia y guitarra,
folclore y soledad.
Caminó por la angustia balconera,
por las charlas con amigos,
por el winco a todo volumen,
por Salvatore Adamo,
por mi llanto retenido.
Se metió tanto en esta mi vida,
que no pude echarla,
destruirla u olvidarla.

©Elisabet Cincotta
"Las únicas muertes que el hombre conoce son aquellas a que se sobrevive." Macedonio Fernández

lunes, 13 de abril de 2009

MI BARRIO II


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Aún recuerdo a mi barrio
donde nos hicimos nuestros,
el jazminero en flor
y las rejas verdes sin balcón.

El grito de mamá
y aquel trasnochado transeúnte
que silbaba a su paso
melodías de enamorado.

Mi ilusión, sueños de amor.
Sus palabras de locura,
sus besos de ternura.

Aún recuerdo a ese, mi barrio,
que ya no es.

Todo y todos
se fueron muriendo,
su misterio
y mi esperanza también.

Elisabet Cincotta

"Las únicas muertes que el hombre conoce son aquellas a que se sobrevive." Macedonio Fernández
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